23 de agosto de 2008

DE APRENDER VIVIENDO

Aprendí que mucho en la vida duele
Y que porque cueste más, no siempre vale la pena.

Aprendí que hay cosas absurdas, graciosas, aterradoras.
Aprendí a llorar. Cada vez más real.
Aprendí que cada cicatriz en el alma, nos hace más duros por dentro, y por fuera.
Y por eso, aprendí a valorar cada carcajada..

Aprendí que la gente es buena, linda, llana. Y que ponen escudos y tapias de palabras.
Aprendí que el mundo duele. Y duelen, si son vanas, las palabras.
Aprendí la importancia de un abrazo sincero, de uno a tiempo.
Aprendí a ocultarme tras el velo de las cosas "urgentes", para nunca tener q enfrentar las importantes.

Escondí mi llanto bajo la lluvia.
Escondí mi risa.
Y escondí, algunas veces, mis sentimientos más reales.
Por no tener palabras, o por miedo, o porque la voz me tiembla para decir te amo en serio.

Aprendí a esconder los sueños bajo las sábanas. A pensar que ya vendrá un momento en que puedan correr libres de las cadenas de lágrimas.

Porque estamos entrenados, perdón, educados, para buscar en la vida lo que nos dicen, para amar y pensar como nos dicen... porque por más que duela, no nos salimos del cuadro, no podemos romper el marco.

Aprendí que en la vida muchas cosas duelen.
Aprendí a llorar y ahogar las lágrimas en nudos en la garganta.
Aprendí a decir lo que querían escuchar, y guardar tanto los sentimientos, que ya no los puedo sacar.

Aprendí a ser como querían que sea. Y ahora duele.
Duele, todo y por todas partes,
y ya hasta me olvidé,
qué era lo que era.