Una vez fue feliz. Pero simple y llana. Ya después se sintió rara. Su vida, burbujeante, no encajaba. Luego intentó seguirlos, imitarlos. Se fue apagando. Se fue encerrando, se fue llorando. Un día sintió que estaba viva. Quería volver a reir, simple y llana. Después de mucho llorar, tragó el gusto amargo de una vida a escondidas. Desde adentro se pudo mover. Chocó a uno, dos, tres. Bien. Gritó. Estalló. Reventó. Vibró. Libera tu hippismo. Ya no hubo palabras ni jaulas ni sombras. No hubo más nuncas ni jamases. Vamos, vamos comprendé mi manera de vibrar!!!!
Ligero, ligerito rayo de sol.
Un instante de claridad, lo efímero, el destello cambiante de la luz, y por qué nombrar el ocaso o la primavera.. ¿será todo superficial? todo e-pi-dér-mi-co.